Este ritual es ridículo, bochornoso y posiblemente dañino, especialmente cuando se pone en las manos de sacerdotes ignorantes, como el siguiente ejemplo demuestra:
Una congregación observó como un sacerdote católico colocó una niña con problemas físicos y mentales sobre el altar y la ordenó a caminar.Catherine Roatch, una de las personas que estuvo presente en la misa dijo que era obvio que el sacerdote intentaba hacer un exorcismo:
"Este rezó algunas palabras sin sentido y luego comenzó a demandar que la niña hablara y que se parara. La niña no hubiera podido comprender lo que sucedía, y mucho menos seguir instrucciones. Fue muy indignificante para la niña y lloraba y gritaba en el altar."Y si esto aparenta ser malo, el infeliz al acabar el exorcismo, al cual obviamente fracasó miserablemente, agarró el microfono y continuó dando misa por 15 minutos mientras la niña permanecia llorando y gritando en el altar.
Los actos de este sacerdote son horrendos y debemos cuestionar una iglesia que todavía cree que estas personas sirven como guía para nuestras vidas y como contacto directo a Dios, pero tengo que cuestionar a unos padres que permiten que estas cosas sucedan. Si a mi hijo le hacen eso, no hubieran pasado 5 segundos antes de que el sacerdote estuviera arrepintiendose de haber tan solo considerado hacer tal atrocidad.
Fuente: TheWest.com.au