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3/4/10

Iglesia de Ciencia Cristiana

Hace poco publiqué una noticia sobre como por primera vez en la historia, la oficina del presidente de los Estados Unidos se iba a reunir con varios grupos ateos para escuchar sus preocupaciones. Durante la reunión, Liz Heywood contó su historia personal, viviendo en una familia perteneciente a la Iglesia de Ciencia Cristiana, la cual cree que las enfermedades se curan con la oración y no visitando al médico.

Si eres de los que crees que la religión tan solo causa beneficios, deberias leerte este relato completo.

El último dia de mi niñez lo fue el sábado 22 de noviembre de 1975. Tenia tan so lo 13 años.
Corria mi caballo por el bosque y luego fui en bicicleta a casa de mi amigo, con quien corrí toda la tarde. No tuve ningún golpe, pero por la noche mi rodilla izquierda se hinchó como un melón; cuando llegó la hora de acostarme no podia caminar. En varias semanas, estaba drenando tanto pú de mi rodiila y bajando por mi pierna, que mis padres se vieron forzados a poner una bandeja debajo para recogerlo todo. En un més estaba obligada a permanecer en cama - donde permanecí por casi un año. Otros seis meses los pasé en silla de ruedas y el resultado fue una adolescente con una pierna deformada y emocionalmente impedida.
Sin embargo, nunca vi un doctor. Nunca recibí tratamiento médico. Yo era una perteneciente de la Ciencia Cristiana de tercera generación viviendo en Lexington, Massachusetts, a 20 millas de la Madre Iglesia en Boston. Mis padres trataban la infección en mi rodilla de la misma forma que trataba cualquier otra enfermedad: con un practicante de la iglesia Ciencia Cristiana rezando. Los practicantes de la religión creen que la vida mortal no es real; ellos creen que entender el universo espiritual creado por Dios resulta en curaciones físicas. Todas las enfermedades y golpes se tratan de esta manera - desde cortaduras de papel hasta el cancer.
El año antes, en 1974, regulaciones federales fueron enactadas por la adminsitración del Nixon, que protegian los derechos de los padres para escoger el tratamiento para sus hijos aunque esto significara negarles tratamiento médico urgente. En 39 estados y el Distrito de Columbia, estas excepciones todavia existen aunque en 1984, la administración de Reagan detuve este mandato que eximia a los padres de cargos por negligencia médica basada en religión.
Años mas tarde, mi enfermedad de los huesos fue identificada como osteomyelitis, una infección que puede colocarse en las coyunturas. Aunque pueden surgir complicaciones, tratamiento inmediato con antibióticos puede dar buen resultado. Pero mi familia veia mi rodilla hinchada como una ilusión mortal que se corregia con rezar. Como a las 5 semanas de comenzar, mi pierna comenzó a drenar una cantidad alarmante de pú. Mi madre llamó un enfermera practicante de la iglesia para que me cuidara - una enfermera entrenada por la iglesia en métodos estríctamente no-médicos y a quien se le prohibe diagnosticar enfermedades o dispensar medicina.
Y yo creia que solo la oración podia curarme: nunca esperé o deseé tratamiento médico. Estuve en cama por 10 meses en el 1976. Perdí peso. No podia soportar que mi madre me abrazara - el movimiento más leve era agonia. Sentía que me podia morir. Algunas noches, tenia miedo que no me iba a morir. Tenia catorce años.
Mi escuela, amigos y vecinos sabian de mi condición y que me estaban tratando con la oración. En ocaciones gritaba del dolor, pero ninguno de mis vecinos investigaba. Solo la madre de uno de mis mejores amigos se preocupó lo suficiente como para llamar un abogado pero le dijeron que no podian hospitalizarme legalmente. Como un último intento, la madre de mi amigo llamó una ambulancia a mi casa. Mi madre me dijo luego que el chofer dijo que alguien [estaba] teniendo un bebé.
Esta negligencia médica basada en la fé me escondió a plena vista detrás de la respetabilidad de la religión de Ciencia Cristiana, debajo del radar de tolerancia política. Aún cuando temian por mi vida, mis padres parecian incapaces de elegir la ayuda médica. Por política de la iglesia, un practicante se puede rehusar de rezar por un cliente que recibe tratamiento médico y mis padres estaban aterrorizados de que el hospitalizarme causaría mi muerte. Aunque tenia un teléfono al lado de mi cama en esas noches cuando lloraba, nunca se me ocurrió utilizarlo para llamar a alguién excepto a mi enfermera practicante.
Pude sobrevivir la enfermedad. Mi pierna estaba cicatrizada hasta el hueso y mi rodilla fusionada a un ángulo de ochenta grados. Pero mi escuela nunca pidió detalles cuando regresé en muletas 18 meses más tarde, luchando contra una depresión, ansiedad, problemas alimenticios, claustrofobia y ataques de pánico. Eventualmente dejé de ir a la escuela.
Especialistas ortopédicos no puedieron remplazar mi rodilla. Cuando llegué a mis cuarenta años de edad, mi pie y tobillo se habian deteriorado tanto que no podia caminar. Hace tres años, en febrero 26 del 2007, escogí que me cortaran la pierna sobre la rodilla.
Recuerdo claramente la agonía y el dolor que sentía cuando niña. Recuerdo que ningún adulto tomó un paso para acabarlo. La ley autorizó la decisión de mis padres para no recibir tratamiento y la ley desalentaba a los demás a hacer lo correcto. Pero rehusarse a actuar frente al dolor de un niño es criminal.

Fuente: Friendly Atheist